Huellas ambientales de las excursiones espaciales


No entiendo cómo los asesores de imagen del CEO de Virgin -en su día- y ahora los asesores del de Amazon no han tenido el valor de desaconsejarles tamañas burradas en plena emergencia climática, vista la huella de carbono que deja un cohete en el medio ambiente. Está claro que a esos CEO’s no les importa el impacto en el medio ambiente de un capricho infantil pero quizás debería importarles que sus clientes, de perfiles muy definidos, dan especial importancia a la preservación del medio ambiente.

Y si no han considerado lo que pueden perjudicar al planeta y a sus propios negocios, más a su favor diría llevar a cabo actos filantrópicos, como donar esa pasta inmensa para paliar problemas de la población mundial: donarlos para combatir el hambre o, por ejemplo, destinarlos a vacunas COVID a todos aquellos países que no pueden comprarlas -países donde el COVID se convertirá en endémico, lo cual evitará su erradicación mundial- o cualquier otra cuestión urgente para el planeta, como la preservación del medio ambiente.

El mundo pertenece a todos los seres vivos que lo habitan

De forma individual, me niego a cargar con la responsabilidad de mi impacto en el medio ambiente mientras hayan malcriados caprichosos que les importe un comino la huella ambiental de sus excursiones extraplanetarias. Considero que la Humanidad debería movilizarse para impedir que estos desaprensivos del planeta puedan organizar excursiones colectivas en el futuro para ver la Tierra desde lejos. Para saber lo que se siente. Por lo visto, no se conforman con las fotografías y vídeos que hicieron los astronautas en sus primeras incursiones.

Ante todo, lo que les tiene que quedar claro a estos insolidarios es que, por dinero que les salga por las orejas, el mundo no es de su exclusiva propiedad. El mundo pertenece a todos los seres vivos que lo habitan. Quizás porque disponen de muchos recursos económicos, deberían ser los primeros en responder espontáneamente con su fortuna para financiar acciones de preservación medioambiental. Ahí han fallado también los gobiernos, quienes hubiran debido impedir acciones de tal impacto ambiental sin necesidad ninguna.

Dióxido de carbono: uno de los causantes del calentamiento global

Cabe tener en cuenta que la potencia del motor de un cohete supera por multiplicación a la potencia del motor de un coche e incluso de un avión de pasaje. El combustible utilizado es variable, pudiendo estar en forma sólida, líquida o gaseosa. En Scientific American Bryan K. Smith, el jefe de la Exploration Vehicle Office en el centro de investigación John H. Glenn de la NASA, citaba algunos de los componentes usados, como el perclorato de amonio con aluminio, hidrógeno líquido, oxígeno líquido o RP-1 -similar al queroseno-, explicando que depende del tipo de cohete y de la fase de la que se trate.

Sea cual sea, en la combustión requerida para el lanzamiento se producen una serie de emisiones que contienen gases como el dióxido de carbono, uno de los agentes responsables del calentamiento global. Aunque al parecer lo preocupante son las pequeñas partículas que se expulsan lo que podría ser más perjudicial para la atmósfera, según plantea el ingeniero jefe de la Aerospace Corporation Martin Ross, que estudia qué efectos están teniendo los lanzamientos en ella.

En The Verge recogen las palabras del ingeniero, que alerta sobre el impacto de la industria de lanzamientos. Mensaje que ya intentó transmitir con un trabajo publicado junto con el también ingeniero Jim Vedda, que planteaba la necesidad de tener conocimiento de las emisiones de los lanzamientos y su impacto de cara a un futuro de un mayor número de los mismos y de tener que legislar para su control.

Hollín, dióxido de aluminio y partículas que perjudican la capa de ozono

En relación a cuáles son los componentes que se emiten, explica Ross que además de los gases que hemos citado se expulsa hollín y dióxido de aluminio (alúmina). Partículas que se quedan en la estratosfera y que según algunos estudios contribuyen a la dilución de la capa de ozono.

En cuanto a los estados en los que se encuentran los combustibles comentados antes, el ingeniero cuenta que los que más alúmina producen son los sólidos. Los líquidos son los que más hollín producen -usado por ejemplo por los Falcon 9 de SpaceX-, el cual se compone de el llamado dark carbon, cuyos efectos en el medio ambiente también se han estado estudiando como reunían en este artículo de la Universidad de Columbia.

Efectos tales como la absorción de energía solar, que puede ser un millón de veces más potente que la del dióxido de carbono -colocaban al dark carbon el segundo en el podio de gases responsables del cambio climático tras el CO2 en el artículo de Columbia-, si bien su contribución al cambio climático aún está en estudio debido a la interacción con otros componentes, como sulfatos y nitratos.

Según Ross, lo que ocurre con el hollín es que se crea una fina capa que intercepta y absorbe la luz solar, actuando como un paraguas y siendo a la vez un factor enfriador y calefactor de la atmósfera. Con esto se favorece el calentamiento de la atmósfera, de modo que hay más reacciones químicas y más riesgo de que se destruya la capa de ozono por los componentes resultantes.

SpaceX prevé lanzar un cohete cada dos semanas, lo cual al final serían unas 4.900 toneladas de carbono al año emitidas a la atmófera. Pero no sólo SpaceX lanza cohetes.

A ello se sumaría lo residuos de alúmina y hollín, que, según Ross, suponen una inyección de 11.000 toneladas a la atmósfera al año. En prevención a que esta industria va a crecer, que es lo que parece, y por ello los lanzamientos no pueden entrar en una lucha de egos de millonarios.

Ya vimos que además de la NASA, la ESA y SpaceX están las agencias espaciales de la India, China, Rusia y Japón, todas con proyectos en activo y en sus agendas de los próximos años.

El cálculo de la huella de carbono

El ingeniero John Armstrong, especializado en cálculos de energía, calcula la huella de carbono del cohete Falcon 9. La huella total de carbono del queroseno y el oxígeno en un solo lanzamiento es de alrededor de 1115 toneladas. La huella de carbono anual de los ciudadanos del mundo es de 278, de promedio.

Comparando esto con el vuelo convencional: un Boeing 747 quema alrededor de 4 litros de combustible por segundo. Volando de Londres a Nueva York, en total, utiliza alrededor de 70 toneladas con una huella de carbono de alrededor de 210 toneladas de carbono en cada sentido. En comparación con el lanzamiento, en el cohete se usan alrededor del equivalente a 5 vuelos transatlánticos de ida y vuelta.

Otra medida es la de las emisiones por pasajero/por kilómetro recorrido, que para el cohete es de unos 700kg/km. Eso se compara con 0,133kg/km para el vuelo doméstico o 177kg/km para el viaje en coche.

John Amstrong estima que anualmente -incluyendo el turismo espacial y el creciente número de lanzamiento de satélites- hay más de 100 lanzamientos al año en todo el mundo. Si nos basamos en sus cálculos partiendo de un sólo viaje llegamos a una huella de carbono para los viajes espaciales de alrededor de 3,1 millones de toneladas, junto con el daño a la capa de ozono y junto con el hollín en la atmósfera superior. “A medida que los viajes espaciales se expanden será más importante gestionar la huella aquí en la Tierra de nuestras aspiraciones de explorar nuestro sistema solar”, concluye Amstrong.

Parece increíble que se permita lanzar un cohete por turismo cuando todos los países europeos están luchando por reducir la huella de carbono de la circulación a motor. La Unión Europea afirma que el transporte es responsable de más del 30% de las emisiones de CO2 en la UE, de las cuales el 72% proviene del transporte por carretera. Como parte de su trabajo para reducir las emisiones de CO2, la UE se ha comprometido a disminuir las que provienen del transporte un 60% por debajo de los niveles de 1990 para 2050.

Jeff Bezos, fundador de Amazon, dice haber vendido billetes para viajar al espacio a más de 600 personas (por US$250.000 para un vuelo de 90 minutos). No puede ser que permitamos que tanta avaricia y locura se concentre en pocas manos porque no hay planeta B.

Publicado por neusagullo

Periodista de profesión, mi pasión es escribir en todos los soportes posibles: online -blog y redes sociales- y offline. Apasionada por la Comunicación, el Marketing, la Relación Pública y Organización de Eventos. Asimismo, dedico tiempo a la Literatura.

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