Agricultura ecológica, requisitos


Agricultura ecológica, agricultura orgánica y agricultura biológica son diferentes nombres con lo que se refiere a un modo de entender la producción agrícola. Agricultura ecológica -en España- agricultura orgánica -en América- y agricultura biológica -en Francia- son la misma cosa bajo la perspectiva europea, aunque tengan nombres diferentes. Últimamente, por diferenciación hay gente que llama a sus producciones “orgánica” o “biológica” emulando los nombres que se le da a la agricultura ecológica en otros lugares.

Según el Reglamento (UE) 2018/848 del Parlamento Europeo y del Consejo de 30 de mayo de 2018 sobre producción ecológica y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento (CE) Nº 834/2007 del Consejo, la agricultura ecológica viene regulada de la siguiente manera: “La producción ecológica es un sistema general de gestión agrícola y producción de alimentos que combina las mejores prácticas en materia de medio ambiente y clima, un elevado nivel de biodiversidad, la conservación de los recursos naturales y la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y sobre producción que responden a la demanda, expresada por un creciente número de consumidores, de productos obtenidos a partir de sustancias y procesos naturales.”

Así pues, la producción ecológica desempeña un papel social doble aprovisionando, por un lado, un mercado específico que responde a una demanda de productos ecológicos por parte de los consumidores y, por otro, proporcionando al público bienes que contribuyen a la protección del medio ambiente, al bienestar animal y al desarrollo rural.

Un producto o insumo es ecológico o apto para la agricultura ecológica cuando proviene de fuentes naturales y sin procesos químicos en su elaboración

Pueden ser de origen animal, vegetal o pueden tener origen en extracciones mineras. Otro de los requisitos en la fabricación de estos fertilizantes es que no se deben utilizar organismos modificados genéticamente para su elaboración. Son fertilizantes sostenibles con el medio ambiente y una forma efectiva de nutrir el cultivo.

Un fertilizante es ecológico desde el momento que cumple con todos los requisitos establecidos en el Reglamento Europeo (CE) 834/2007 y el Reglamento 889/2008 sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos. Es decir, tanto su composición, su procedencia y etiquetado están de acuerdo a esta normativa.

Este cumplimiento tiene validez administrativa si una entidad de certificación autorizada en la Unión Europea, emite una acreditación, verifica o avala la adecuación de estos insumos al citado Reglamento.

Hasta ahora, se realizaba una verificación del cumplimiento a este Reglamento con criterio de la Entidad Certificadora, aunque surgían ciertas diferencias o dificultades al interpretar la normativa por parte de agricultores y empresas del sector. Es por eso, que en el 2017 surgen las normas UNE (UNE 142500, UNE 315500 y UNE 66500), elaboradas por la Asociación Española de Normalización en colaboración con autoridades competentes, organizaciones sectoriales y entidades de certificación e impulsadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El objetivo de estas normas es la armonización de criterios y requisitos que deben cumplir los insumos -fertilizantes y fitosanitarios- utilizables en agricultura ecológica, proporcionando de esta forma más calidad, más garantías y más valor para el producto y la producción final, tanto a nivel nacional como internacional.

Existen otras vías de certificación de los fertilizantes ecológicos, en función por ejemplo de tipos de agricultura ecológica especiales: agricultura biodinámica o en función de otros mercados internacionales con normativas diferentes, como pueden ser NOP, JAS, BIO SUISSE, Naturland, etc…

¿Los insumos de agricultura ecológica se usan igual que los insumos convencionales?

A grandes rasgos no es así. En agricultura convencional se tiende a ver el suelo y el cultivo como un balance de entradas y salidas -fertilizantes- y un binomio de acción-reacción: plaga/enfermedad (acción) – aplicación/fitosanitario (reacción).

Si bien es cierto que en los últimas décadas esto ha evolucionado con la integración de herramientas alternativas, control biológico de plagas, en gran medida sigue siendo acción-reacción, aunque nos anticipemos a los problemas: sueltas de enemigos naturales con niveles muy bajos de plaga.

La agricultura ecológica pretende generar un equilibrio dinámico de fuerzas entre las plagas y sus enemigos naturales, teniendo la menor afectación de daños posible sobre el cultivo. A día de hoy se realiza mediante la integración de diferentes técnicas, unas más de acción directa como introducción de enemigos naturales de plagas al inicio del cultivo y manejo de “bunker plants” (plantas reservorio de enemigos naturales previo al inicio de plaga, ej.: cebada-pulgón cebada-parasitoide pulgón); otras de acción en el medio-largo plazo como el manejo de setos perimetrales o integrados en el cultivo que son reservorio de enemigos naturales de plagas. A su vez existen también fitosanitarios certificados para agricultura ecológica que irían en la línea de acción-reacción.

La fertilización en ecológico tiende a generar fertilidad en el suelo y este es quien va a nutrir a nuestro cultivo, lo cual cambia radicalmente con el concepto de manejo clásico, entradas y salidas, como si fuera un cultivo sin suelo. Dependiendo del cultivo suele variar la proporción entre enmienda orgánica al suelo, incluídos los restos de cultivo anterior, fertirrigación y aplicación foliar.

Hay diferentes niveles de manejo en función del cultivo:

  • Hortícolas intensivas: alta demanda de nutrientes en un corto plazo, fertirrigación.
  • Frutales intensivos: dificultad de enmiendas al suelo con maquinaria, período de reposo.
  • Olivar/viña: orografía adversa manejo de cubiertas vegetales.
  • Cítricos: altas demandas en nitrógeno y micronutrientes, fertirrigación.
  • Cultivos extensivos: costes muy ajustados, rotaciones.

Por todo ello hay que diferenciar muy bien en cuáles son las necesidades y cuál es el plan nutricional que se va a diseñar en un medio largo plazo.

Los fertilizantes solubles ecológicos permiten ofrecer planes de abonado especialmente desarrollados para cultivos ecológicos, con productos concretos para fases concretas de desarrollo. Por ejemplo, en los planes de abonado en viña se contemplan aportes de determinados formulados en la brotación, el crecimiento, la floración, el cuajado, engorde del racimo, envero y previo a la cosecha. En el caso del aguacate con aplicación como base de cultivo, en la prefloración, la floración, el cuajado, engorde y también en momentos previos a la cosecha.

Problemas que se pueden presentar respecto del uso de fertilizantes ecológicos

Hay que prestar especial cuidado a la red de riego. Si se realiza un uso inadecuado/baja calidad de fertilizantes ecológicos en el sistema de fertirrigación se pueden producir graves obturaciones en los goteros y con ello una baja uniformidad en el riego produciéndose pérdidas en producción, especialmente en meses de alta evapotranspiración.

Por ello es importante tanto la calidad de los productos ecológicos, especialmente los que son en base a materia orgánica, ácidos húmicos y fúlvicos y aminoácidos que son utilizados en fertirrigación,
así como la forma de aplicación y el plan nutricional.

La proporción de aportes de fondo respecto a fertirrigación depende notablemente del cultivo y el manejo, pero como idea general, los técnicos aconsejan trabajar con un 60-80% de las necesidades aplicadas al fondo, integrando restos de cultivo anterior, enmiendas orgánicas y/o granulados órgano-minerales. Aconsejan dejar para fertirrigación en torno al 20-40 % restante durante el ciclo de cultivo.

Por manejo, esto es ventajoso, ya que nos da capacidad para aumentar velocidad de mineralización cuando sea requerido haciendo aportes puntuales vía fertirriego a la vez que nutrimos.

Se puede producir al mismo nivel que con una fertilización convencional

Se puede conseguir haciendo un manejo técnico y riguroso, invirtiendo en el cultivo un poco más que en el convencional.

Pero no sólo están los aspectos cuantitativos sino también parámetros de rentabilidad porque las producciones suelen ser vendidas a mayores precios.

Publicado por neusagullo

Periodista de profesión, mi pasión es escribir en todos los soportes posibles: online -blog y redes sociales- y offline. Apasionada por la Comunicación, el Marketing, la Relación Pública y Organización de Eventos. Asimismo, dedico tiempo a la Literatura.

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