Coca-Cola y la contaminación por plástico


El plástico que forma parte de las botellas y del packaging del producto -film plástico y anillas- es el motivo por el que Greenpeace ha comenzado una campaña contra las grandes marcas para que eliminen este material de los productos. El movimiento global, integrado por más de 3 millones de personas en 55 países, que actúan para poner fin a los abusos contra el medio ambiente pide directamente a las grandes compañías que eliminen el “maldito” plástico de sus productos. Greenpeace sostiene que “Coca-Cola, Pepsi, Mars, Danone, Nestlé, Unilever, Mondelez, Colgate, Procter & Gamble y Johnson & Johnson contribuyen más que cualquier otra marca a la contaminación por plásticos”.

Greenpeace, que dice disponer de más de tres millones de soci@s, asegura que “estas compañías promueven los envases de un solo uso, fomentando la producción en masa y el hiperconsumo. Su falta de responsabilidad tiene un coste inaceptable: la salud de nuestros ecosistemas y de los seres vivos que dependen de ellos”.

Greenpeace afirma que “ninguna de estas marcas se ha comprometido a eliminar sus envases de usar y tirar, ni tienen objetivos claros para reducir la cantidad de plásticos que producen.” De hecho, las marcas mencionadas no ofrecen alternativas reales.

La organización sostiene que el reciclaje no es suficiente para frenar la contaminación por plásticos y que, por tanto, “las marcas tienen que cambiar y ofrecer alternativas que no sigan asfixiando el planeta”.

Es hora de que las marcas se comprometan a reducir su dependencia de los plásticos de un solo uso y hagan una transición hacia un nuevo modelo basado en la reutilización, asevera Greenpeace en su campaña de recogida de firmas.

Coca-Cola, mayor contaminante de plástico a lo largo de años

Un informe de 2019 del grupo activista Break Free From Plastic, el movimiento internacional de ONG’s que luchan contra el plástico, establece el top 10 de los contaminadores mundiales que, tras auditar más de 8.000 marcas, sitúa a Coca-Cola a la cabeza del ranking. Según su análisis “las auditorías de marca representan una herramienta poderosa para desafiar el relato corporativo de que la contaminación plástica es un problema de gestión de residuos causado por consumidores individuales”. Con esa base, durante años, la industria del plástico ha trabajado incansablemente para promover la idea de que si reciclamos mejor, resolveríamos el problema de la contaminación.

En esta línea, la industria del plástico lleva décadas presionando contra la legislación para desplazar cuidadosamente la responsabilidad de los residuos de las empresas hacia los consumidores, representados en campañas de lucha contra la contaminación ambiental financiadas a lo largo del tiempo por el mundo empresarial.

Auditorías medio ambientales

El grupo ambiental Break Free From Plastic involucró a 72.541 voluntarios en 51 países que llevaron a cabo 484 auditorías y recogieron 476.423 piezas de residuos plásticos con motivo del Día Mundial de la Limpieza,celebrado el 21 de septiembre.

La conclusión fue que, en 2019, por segundo año consecutivo, Coca-Cola ostentaba el puesto de mayor contaminador global de plástico, con la emisión de más basura plástica que las tres siguientes compañías más contaminantes juntas.

El documento señala a Coca-Cola como responsable de 11.732 piezas de residuo plástico encontradas en 37 países de cuatro continentes.

Según la auditoría de Break Free From Plastic, la lista de los 10 más contaminantes a nivel global extraídos de la auditoría de 2019 está compuesta por: Coca-Cola, Nestlé, PepsiCo, Mondelez International, Unilever, Mars, P&G, Colgate-Palmolive, Phillip Morris y Perfetti Van Mille.

Coca-Cola aprovecha el tirón para blanquear su imagen

Si consultamos la página de Coca-Cola veremos que han hecho del problema un medio para blanquear su imagen en la línea de la protección del medio ambiente. Sostienen la importancia de las limpiezas que llevan a cabo, cuando no es una intervención eficiente puesto que el residuo ya ha llevado a ríos, mares y océanos. Asimismo, dan apoyo a acciones de gestión de residuos para usar plástico reciclado y sostienen que cierta cantidad de ciertos productos ya usan plástico reciclado. Las botellas de Coca-Cola, como la de otros refrescos, son irreciclables.

Todavía se fabrica plástico de muy baja calidad para su reciclaje o imposible de reutilizar debido a su diseño, aditivos químicos o difíciles de separar por capas. Incluso si todos los envases de plástico fueran recolectados para ser reciclados, en la mayoría de los casos sólo se podrían reconvertir en un producto de menor calidad y no se reciclarían una segunda vez. Y, pese a estos condicionantes, los productores de plástico planean cuadriplicar la producción para 2050 impulsada por la extracción barata de combustibles fósiles como gas pizarra o gas de esquisto, tal y como cita el informe.

Economía circular

Coca-Cola España sostiene que la recuperación tras la crisis del coronavirus representa una “magnífica oportunidad para reconectar con la naturaleza y tratar de restaurar el equilibrio ecológico por la senda que marca la economía circular.”

Burlarse del consumidor con esta afirmación es poco: la economía circular produce de forma que no haya residuo irreciclable, si no que el propio residuo sea reciclable 100% y se convierta en recurso.

La economía circular descarta todo aquel material irreciclable, luego los envases que se han recogido en las limpiezas no lo son y no forman parte de una acción circular porque son completamente lineales, es decir: muy difíciles de reciclar y no son biodegradables.

Coca-Cola responsabiliza al consumidor de lo que hace con los residuos plásticos. Es más fácil cargar contra el consumidor que circularizar la empresa y su producción. Sobre todo porque esto último sale caro y supone replantearse la presentación del producto, los materiales con los que están hechos, los proveedores, etc. Y seguro, seguro que la circularización de esta empresa -si alguna vez se produjera- saldría de fondos públicos, como está contemplando la Unión Europea y sus países miembros via instrumento legal.

En el marco del Foro de Davos, en Suiza, en 2019, James Quincey, CEO de Coca-Cola, dijo en el Foro Económico Mundial (WEF) que “para frenar los residuos de plástico y crear una economía circular del plástico es imprescindible que empresas, gobiernos y ONG’s hagan que el reciclaje sea más fácil y atractivo para la gente.” Y defendió la facilitación de la devolución de las botellas PET para que tengan valor, las podamos volver a comprar y reutilizar”.

Los envases PET son las siglas de polietileno tereftalato. Químicamente, el PET es un polímero que pertenece al grupo de materiales sintéticos denominados poliésteres. Es un polímero termoplástico completamente lineal, con un alto grado de cristalinidad.

¿Quién fabrica el plástico de Coca-Cola?

Southeastern Container, Inc. (SEC), es una compañía formada por un grupo de embotelladores independientes de Coca-Cola pero producen exclusivamente sus envases PET .Comenzó a principios de los 80 y se ha convertido en uno de los procesadores de PET más grandes y respetados del mundo. Hoy, SEC envia preformas y botellas PET a más de 50 plantas embotelladoras y embaladoras de Coca-Cola en Estados Unidos y Canadá. En EE.UU. dan servicio a plantas de 34 estados (de los 50) y en Canadá, a 6 provincias de 10. Fabrican desde la botella pequeña hasta la de 2 litros. SEC ha pasado de ser un único centro de fabricación en 1982 a un líder mundial en el sector industrial.

Según la Comisión de Seguridad e Intercambio de los Estados Unidos -organismo de control de importaciones- SEC importa material para producir las botellas PET de Coca-Cola desde Tsingtao (China continental), Pusan (Corea del Sur) y material para embalaje desde Génova, Italia.

Durante la pandemia, Southeastern Container, Inc. (SEC) se ha dedicado a hacer obras de caridad para los que tenían problemas para llenar la nevera, pero lo cierto es cotiza en bolsa, con excelentes resultados e implica otras fábricas de material de China, Corea del Sur e Italia.

En mi parecer es a todos éstos frente ante los que se tienen que plantar los gobiernos: a toda la cadena de fabricación implicada en el plástico, puesto que dirigirse sólo a quien comercializa el producto final no es eficiente. Y deben ser los gobiernos quien deben legislar para que no puedan producir plástico lineal. Otra solución está en manos de los consumidores: no comprar refrescos ni otras zarandajas prescindibles para la alimentación humana si va en envases PET. Dejemos de lado estos caprichos innecesarios.

Publicado por neusagullo

Periodista de profesión, mi pasión es escribir en todos los soportes posibles: online -blog y redes sociales- y offline. Apasionada por la Comunicación, el Marketing, la Relación Pública y Organización de Eventos. Asimismo, dedico tiempo a la Literatura.

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