El alcalde de Alarcón y otros Hitlers


El que no se mueve no puede oír el ruido de sus cadenas. Tanto es así que estas ataduras -los prejuicios- condicionan no sólo la vida y la visión de las cosas de quien los tiene sino también rebotan en la vida de los demás. Por ejemplo, los prejuicios del alcalde de Alcorcón, David Pérez,Sigue leyendo “El alcalde de Alarcón y otros Hitlers”